Soñé, soñé como cualquiera con una vida, y el sueño se convirtió en una pesadilla de la que no despertaré jamás.
Esa pesadilla, a la postre, me ha dado una lección: me ha enseñado a valorar lo que en el pasado me parecían nimiedades, obviedades, derechos...
Ilusa de mí, la bofetada me despertó de golpe, sin previo aviso, como si me tirasen un jarro de agua helada en pleno sueño, sin tiempo para reaccionar ni para prepararme.
Ahora sé que la vida, no es que no tenga precio, es que no vale nada, igual la tienes que se va en un simple parpadeo.
No voy a decir que hay que saborear cada instante, mis instantes ya no tienen sabor, tampoco son amargos, mis instantes son insípidos, se hacen eternos sin ti eras nuestro sabor, nuestro aroma, nuestro calor...nuestra esperanza en el futuro. Todo se fue contigo, y ahora nuestro futuro se compone de nuestros recuerdos.
SIEMPRE JOSHUA
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